Un precio puede parecer inequívoco hasta que dos personas lo interpretan de forma distinta. En una venta a consumidor suele importar el total que pagará. En una negociación entre empresas es habitual trabajar con una base a la que después se añaden impuestos. Si el presupuesto, el pedido y la factura no muestran el mismo criterio, aparecen dudas comerciales y diferencias que terminan en administración.
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