Una devolución empieza mucho antes de que el paquete llegue al almacén. El cliente busca el pedido, explica qué quiere devolver y espera instrucciones. Mientras tanto, atención al cliente debe localizar la venta, almacén necesita saber qué recibirá y administración no puede abonar una mercancía que todavía no se ha comprobado. Si cada paso vive en un correo o una hoja distinta, es fácil perder el motivo, la cantidad o el estado real.
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